Nos encontramos de noche,
dos extraños se buscaban,
a las once campanadas
los alientos se mezclaban.
Jugando a conocernos
un grito cruzó mi espina.
Le susurré un secreto
mientras en sus brazos me hundía.
Como un pacto implícito
atravesamos la madrugada,
apaleamos esa soledad
por su parte tan anhelada.
Otras tierras me esperan.
Tu recuerdo me acechará.
Solo espero al regresar
tus brazos me vuelvan a hallar.
Pero eso no fue parte del pacto.
viernes, julio 06, 2012
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