lunes, junio 06, 2011

Garras

Los viernes, sábados y domingo a la mañana, tenemos sendas reuniones de Tuppersex con M2, en un maratónico intento de apalear la soledad y el "síndrome de la cama fría" que nos agarra entre semana cuando no podemos vernos por motivos laborales/académicos (míos, por supuesto, porque yo soy el fracasado eterno estudiante de la relación).
El punto es que mientras comíamos en McDonalds el domingo y yo disfrutaba orgásmicamente clavándome la Angus Tasty tamaño grande, me tira un: "te aviso...que el viernes *quizás* tengo el cumpleaños de Gatito N". Para ponerlos en contexto, Gatito N es una versión super mejorada de mi persona, físicamente hablando. El fetiche de M2 en términos cinematográficos al punto de haber aparecido en casi todos sus films y hasta ligerito de ropa (o sin nada, for that matter). La primer cosa que dijo M2 la primera vez que fui a su casa y me mostraba sus films fue "este chico es perfecto". A todo esto, cuando estuvimos peleados de muerte con M2, fuimos con L1 a bailar y nos cruzamos y claro, estaba con un Gatito N más meloso que de costumbre. Obvio que luego se encargó de negar todo cuando restablecimos contacto (sexual) pero la espina no me la quita nadie. 
Y se me atragantó la hamburguesa. Y puse cara de orto. Y todos putos.
No quiero ser una psicótica controladora, pero no me voy a quedar con un día menos de garche por el cumpleaños de la usurpadora ésa. Tilinga.
Me dice "bueno, venite al boliche y nos encontramos de casualidad". "De casualidad". Ah, mirá vos qué bien. De casualidad, me va a venir Andrés cuatro fines de semana seguidos y no vas a tener fiesta. Fijate.