martes, diciembre 27, 2011

Quiebre

Estábamos sentados en las escalinatas del monumento central de Plaza San Martín, de frente al Círculo Militar de Buenos Aires. Era un jueves de diciembre de esos en los que sobran las palabras y la vida se simplifica a olfatear la atmósfera post evacuación oficinista del centro de la ciudad y sentir la brisa de verano correr entre las falanges semi abiertas. Mi mirada se centraba en un bar de estilo parisino al otro lado de la calle; me sentía feliz de poder imaginarme sentado allí en las mesas del patio exterior, disociar, abstraerme del infierno que supone el detalle y sentir que, desde fuera, todo puede verse como una secuencia de Amélie. Y quizás solo estamos a un mecanismo psicótico de distancia de vivir en una secuencia permanente de película romántica francesa: toda la gente es feliz desde fuera, cómo que el césped siempre es más verde del otro lado de la verja. Así, suspiré, me entregué a la auto-complacencia, en parte inducida por el clima de festividad e inminente culminación de un nuevo ciclo temporal tal y como lo concebimos por este lado del planeta.
A una distancia considerable de mí, M2 permanecía en silencio. Unos minutos antes, un gélido café había sido la mejor excusa que había podido encontrar para verlo nuevamente. Había cometido el primer error de todo abandonado: fantasear con que vuelva a aceptarme.
L, que es sencillamente la mejor persona para dar consejos pero pésima para aplicarlos en su vida personal, me advirtió sobre mis movimientos en falso. "Solo estás ayudando a que procese el duelo; cuando te supere, te deja en la calle". Pero el poder de la fantasía (o masoquismo) es más fuerte que las sabias palabras de mi buena amiga. 
No entendía su indiferencia, algo en mí se incineraba por saber y sin embargo ya poco me importaba entenderlo porque de nada me serviría, nada de lo que yo pudiera decir o hacer lo haría cambiar su posición, excepto iniciativa propia por correrse de su zona de auto-convencimiento y orgullo y finalmente escucharme con el alma. 
La última vez que nos habíamos visto, habíamos acordado que aún nos amábamos, habíamos hecho el amor como nunca y hasta me dejó pasar la noche en su departamento. Estaba convencido de que los sentimientos no podían cambiar de una semana a la otra. Pero el amor no es un contrato renovable y yo tampoco vengo precisamente con garantía de satisfacción en el asunto. Solo ofrezco disfrutar de la complejidad de la simpleza que implica dejarse amar incondicionalmente hasta las últimas consecuencias, y agotar todos los recursos posibles para atesorar la mayor cantidad de momentos felices o, al menos, normales para construir la felicidad día a día. Insuficiente para el laberinto de las pasiones y montaña rusa emocional en la que vive M2; imposible de suplir por mí, que en el fondo solo quiero la vida simple en mi casa de El Calafate con tres hijos rubios que hablen italiano. M2 necesita más, merece más de lo que pueda ofrecer, por eso decido dar un paso al costado ese fatídico jueves (una de las pocas decisiones a consciencia que tomé durante este impasse): M2 necesita entender qué es lo que quiere y ser feliz consigo mismo o nunca va a poder ser feliz con nadie.
El silencio de radio me aniquila, lo admito, pero entiendo que es lo mejor para mí. Como cuando a mis diecisiete pude desprenderme de D como así de todo lo que me hacía mal y finalmente meterme a un rehab serio, hoy no me encuentro en una situación de lucidez mental tal (¡ja!), pero sí siento y percibo "mejor", y puedo sentir el rechazo del no correspondido. Ya no necesito cortarme las venas para sentir el dolor, solo basta con tocar el timbre en la Avenida Independencia.
De repente y casi sin esperarlo, comenzó a caer una lluvia de verano con fuerza, marcando el final de aquella tarde en soledad acompañada. Durante los quince minutos que siguieron nuestro viaje en Subte juntos, no nos dirigimos la palabra, sólo preguntó si me pasaba algo; "sí, básicamente te amo pero no querés estar conmigo, por lo que en este momento solicito enfáticamente: lobotomícenme y enconmiéndenme a la India, en un cargamento de cianuro vía Somalía, gracias". Pero no digo nada, me contengo hasta mi combinación, lo saludo fríamente, desciendo y allí puedo llorar todo el viaje de regreso a mi casa, donde los transeúntes me observan y se solidarizan con mi dolor, me dejan en paz: ¿quién no ha tenido el espíritu quebrantado en Buenos Aires?
Partió a su pueblo natal, con todas las haches atadas al cuello, abnegadas por su orgullo. Y esa fue la última vez que lo vi ese año.

sábado, diciembre 10, 2011

Home

Encontrar mi lugar
en tu cuarto piso alquilado
que nos vio crecer estando solos
cómplice de nuestras pasiones
es buscar mi bliss.


Viéndote dormir así
tocando mi mano desnuda
sé que seguís pensando en mí
porque tenés el entrecejo fruncido
y una sonrisa dibujada.


Te invito a entrar a mi paz
me decís que no me querés herir
te callo con un beso
y entonces soy feliz
porque estoy de vuelta en casa.

martes, agosto 30, 2011

Mutis

Cuantas haches puedo contar...
en nuestras conversaciones de domingo por la noche en la camioneta volviendo del cine. Es, justamente, lo no dicho lo que me emociona, me mantiene expectante y me hace mantener las esperanzas conjuntas, claro signo de crecimiento mutuo luego de que fueran esas mismas haches incautas las que nos pusieron a prueba ayer.
Hoy es agua. El ayer se hizo cenizas, ya esparcidas y sedimentadas. Puyehue caprichoso de pasión el nuestro...
4 AM de un sábado sonámbulo. Entre sueños te escucho: "¿estás despierto?". Mi inconsciente te contesta guturalmente. Me llega en un susurro una declaración de amor que no me detengo a procesar y me precipita a un "Yo también" que brota desde el inconsciente traicionero a la razón, ése que no conoce de filtros ni muros.
¿Estaba despierto? ¿Estaba soñando? ¿Cómo explicarte que estuve sedado los últimos tres años de mi vida, y aún así viviendo al límite, y que recién ahora veo con claridad la verdad de la milanga? Ni hablar de hacerte saber que nunca fui feliz, ni sincero, ni siquiera era, ni fui, porque básicamente nunca sentí más allá de lo vegetativo. Quiero que esta versión de mi yo iluminado, el que vio la verdad, la conoció, la procesó y ahora sabe y habla desde el conocimiento te merezca. Quiero que me digas que todo va a ponerse feo pero que de todas maneras vas a estar conmigo porque somos el uno para el otro e inexorablemente todo va a mejorar, porque todo es posible para un hombre que es amado. Porque lo único que duele al espíritu es lo que no se puede tocar, más allá de lo que vomito. Y lo único que duele es el espíritu. Y lo único que importa es el dolor.
Hoy puedo despegarme de los personajes: el tipo frío y calculador, la perra psicótica que te hace la vida imposible, la virgen santísima, el amante desenfrenado, el amigo racional pero copado, el periodista del alma. Puedo serlo todo y no ser nada a la vez, absurdo como solo yo (ahora) me conozco y como vos me amas.


Mi celular me despierta, me estás esperando en la esquina. Dentro de la camioneta gris, vislumbro tu imponente figura, observándome. Quiero responder con un "sí, quiero" a la pregunta que flota entre tantas haches, pero quiero que leas el aire después de la coma y que te des cuenta de que grito "tengo miedo".

sábado, julio 23, 2011

Bulímix

Vomitivo es ver al tipo por el que te dejó tu ex y sentirte muy inferior.
Vomitivo es que quieras ver a ese tipo para flagelarte.
Vomitivo es darte cuenta de que volvió con vos sólo porque el otro le pegó una patada.
La vida es vomitiva en este bulímico fin de semana.
Nunca escarbes en la mugre; sólo vas a encontrar más mugre. Aunque sea peligrosamente adictivo.

viernes, julio 15, 2011

Aromas

Y entonces...
One Million.
Te extraño olfativamente.

lunes, junio 06, 2011

Garras

Los viernes, sábados y domingo a la mañana, tenemos sendas reuniones de Tuppersex con M2, en un maratónico intento de apalear la soledad y el "síndrome de la cama fría" que nos agarra entre semana cuando no podemos vernos por motivos laborales/académicos (míos, por supuesto, porque yo soy el fracasado eterno estudiante de la relación).
El punto es que mientras comíamos en McDonalds el domingo y yo disfrutaba orgásmicamente clavándome la Angus Tasty tamaño grande, me tira un: "te aviso...que el viernes *quizás* tengo el cumpleaños de Gatito N". Para ponerlos en contexto, Gatito N es una versión super mejorada de mi persona, físicamente hablando. El fetiche de M2 en términos cinematográficos al punto de haber aparecido en casi todos sus films y hasta ligerito de ropa (o sin nada, for that matter). La primer cosa que dijo M2 la primera vez que fui a su casa y me mostraba sus films fue "este chico es perfecto". A todo esto, cuando estuvimos peleados de muerte con M2, fuimos con L1 a bailar y nos cruzamos y claro, estaba con un Gatito N más meloso que de costumbre. Obvio que luego se encargó de negar todo cuando restablecimos contacto (sexual) pero la espina no me la quita nadie. 
Y se me atragantó la hamburguesa. Y puse cara de orto. Y todos putos.
No quiero ser una psicótica controladora, pero no me voy a quedar con un día menos de garche por el cumpleaños de la usurpadora ésa. Tilinga.
Me dice "bueno, venite al boliche y nos encontramos de casualidad". "De casualidad". Ah, mirá vos qué bien. De casualidad, me va a venir Andrés cuatro fines de semana seguidos y no vas a tener fiesta. Fijate.

viernes, mayo 27, 2011

Quiero volver a ser un conchudo

...cuando la gente experimenta un exceso de confianza hacia mí.
Pero el karma me lo impide. Do right.

jueves, mayo 26, 2011

Un Dios irónico

La rama paterna de mi árbol genealógico está plagada de desgracias y felicidades por igual. Un cambalache, todo muy "Esperando la Carroza": mucho tío muerto, mucho velorio y gente que espera a ir a uno para reencontrarse con la familia y usar vestidos de seda. Estoy tocando de oído en este punto, la realidad es que nunca tuve mucho contacto con ellos y como a velorios tampoco voy, me guío por mi único contacto con esa rama perdida de mi familia que es mi Abuela A.
Las mujeres casadas con hombres con mi apellido tienen la maldición (o bendición) de enviudar jóvenes. Nunca ninguno llegó a las bodas de plata ni oro; con suerte llegan a las de madera y estiran la pata. La excepción que confirma la regla es mi viejo que ya va por los veintidós años de casados con mi vieja y su esperanza de vida no parece amenazada al menos en el corto plazo. Y espero que la maldición se corte ahí también.
Grata sorpresa tuvo mi familia cuando se enteró de que el tío Tomasito (en diminutivo, por favor) cumplía cincuenta años de casados con su esposa. La familia se movilizó desde distintos puntos del país hasta el pueblo del susodicho para organizarle una fiestita sorpresa, modesta pero bien cambalachesca. Doña Tomasito se encargó de la logística y ahorró algunos meses de jubilación y pidió algún que otro préstamo para alquilar el club de barrio donde se llevaría a cabo el evento; a su vez recibió mil y un llamadas: "¡Sos la primera que pasa los treinta años!", clamó Abuela A, con alegría y cierta envidia de viuda.
Pero no pudo ser. Tomasito fallece dos días antes del gran día, justo cuando las señoras ultimaban los vuelos de sus vestidos de seda y pelaban las papas. Doña Tomasito, entre la tristeza y el asombro, se comunicó rápidamente con todos los invitados para hacerles saber que el motivo del reencuentro había sufrido un cambio de último momento y ahora sería velorio. Las mujeres siguieron ultimando sus vuelos, sí, pero ahora de color negro.
Y en este clima se reunió toda mi familia desperdigada por el país. Abuela A le hizo llegar sus condolencias a Doña Tomasito a su manera: "¡Qué mala leche!", abrazándola en el velorio/aniversario. Doña Tomasito conoce de mala leche, definitivamente. Así definiría el sentido del humor retorcido que tiene su Dios irónico.

Chambón Kioskero

Yo conozco al kioskero
de Corrientes y Paraná;
no puede disimularlo más,
la onda le pude calar.

Es que nunca me equivoco,
conozco esa mirada,
hace que cuenta el vuelto
mas me mira la matraca.

Zapatillas con resortes,
piercing blanco en la boca,
gorra rosa con cocodrilo
y actitud de pasión porteña;

el "Matador de Caseros",
así lo conoce el oeste
y puedo dar fé de ello:
a mí me mató ciertamente.

martes, mayo 24, 2011

Y diente por diente

Me parece que M implementó la ley del Talión y no me está gustando nada lo que veo que se me está viniendo encima.
No quiero cagarla porque ya la cagué un par de muchas veces psicopateándolo con desplantes del tipo "a ése que decís que es tu mejor amigo lo filmaste y fotografiaste en pelotas más veces de las que a mí me cocinaste panqueques". Quedo como un imbécil, dependiente, pseudo internado de Borda y no está bueno mostrar la verdadera esencia de uno de manera tan cruda frente a tu so-called pareja.
Cuestión que ahora parece que tiene un perfil en match.com y que accede a él con cierta frecuencia. Sé esta información de buena fuente -- amigos solteros que no cogen y se meten a la mencionada red social/sexual. Y yo estoy que exploto con toda esta nueva actitud de "no quiero que nadie te mire/toque/ofrezca un volante en la calle". No me está ayudando en absoluto y hasta em pone peor: Hasta estuve compulsivo todo el día con crearme un perfil falso para monitorear su actividad. Al final lo terminé creando, pero el miedo a ver algo que no quería ver me hizo cancelar la suscripción inmediatamente -- ja! al final no soy tan diferente de mi madre como creía.
Ahora tengo que armar estratégia, pensar (cosa que últimamente no me está saliendo muy bien) y no dar pasos en falso (misión imposible). Si voy a hacer un berrinche por ésto lo tengo que plantear de una manera sutil como para que no juegue la carta de "no tenés autoridad para venir a decirme esto vos, infiel del orto" y se vaya todo al cuerno. Pero, si me voy a quedar callado, cosa que es más probable que haga dado las circunstancias de mi estado de salud mental y emocional, tendré que tener bastantes charlas con la almohada como para no ponerme pelotudo, enojarme, enamorarme y desenamorarme todo al mismo tiempo. Quisiera hacerme el pelotudo, el que nada pasó pero justo esa habilidad no la heredé de madre...

lunes, mayo 23, 2011

Doc Daddy

Lo irónico de estar sólo es la imperiosa necesidad que nos agarra de extinguir un incremental deseo sexual, antes ausente cuando estabamos en pareja. El filtro sexual (o histéria) parece desaparecer cuando volvemos al saco de los solteros - ése club al cual actualmente pareciera que casi nadie quiere pertenecer. Me ha tocado confesar mi estado emocional y escuchar cosas como "ah...qué pena" o "¿pero por qué?" como si fuera algo incompatible estar sólo y ser feliz. Bueno, yo puedo ser feliz estando sólo. Claro, esto me llevó años de terapia y mililitros de llanto de quinceañera contruir, pero el fin justifica los medios.
Como decía antes, si bien puedo ser feliz conmigo mismo, aún no pude dilusidar la manera de prescindir de aquello que el otro me puede dar en términos sexuales; se vuelve casi necesidad biológica al punto de dejar de lado los típicos pretextos "estoy cansado", "me duele la cabeza", "mañana tengo parcial" o "estoy indispuesto" con tal de ponerla como sea. Así es que uno baja el nivel de exigencia y se encuentra totalmente vulnerable y expuesto a cuanto mamerto avispado se le cruce en el camino. En este caso, el Doctor M.
Caluroso enero el que vivimos en Buenos Aires. Al factor ambiental, súmenle el incremento hormonal provocado por la soltería, la indiferencia de M2 y el desfile de cuerpos semidesnudos por igual de cadetes de librería y rubias que toman sol en Las Heras y Coronel Díaz. Mi malhumor es incremental a mi calentura. Estaba de pésimo humor, digamos, y para subirla decidí ir a por una carrot cake a Starbucks. Y gracias a la ineficencia de los empleados de dicho local, conozco a Dr M:

Dr  M: "¿Cómo puede ser que tarden tanto?"
A: "Bueno, es bien sabido que éstos no se caracterizan precisamente por la eficiencia en el servicio..."
Dr M: "Tengo una cirugía en una hora, no puedo retrasarme..."
A: "Uh...¡qué feo! ¿qué te tenés que operar?"
Dr M: "Yo nada; mi paciente sí... Soy Dr M"

Y así comenzamos a matar tiempo con una charla por demás trivial. Terminó dejándome el teléfono y el msn. Pero si creías que yo soy de los que llaman, te recomiendo que esperes sentado porque podría pasar un largo tiempo hasta que eso pase... digamos, ¿2012? Sin embargo nos agregamos por msn.
Todo bien hasta ahí. Dr M parecía una persona centrada, con cierto poder adquisitivo, con metas, aspiraciones... Hasta que:

Dr M: "Quiero invitarte al cine pero tengo que cuidar a ____ "
A: "¡Ahhh! ¿Quién es ____ ?" - tampoco es que me importe, pero quiero determinar con qué clase de psicópata estoy tratando.
Dr M: "Mi hijo"
A: [¡Qué lindo, un bebé! Yo que siempre quise ser mamá...] "¡Qué lindo! ¿qué edad tiene?"
Dr M: "Mi bebito tiene ___ " - cuatro años menos que yo.
A: "..."
Dr M: "Venite a casa, quiero que lo conozcas"
A: "..."
A se ha desconecado (like, permanentemente).

Y así Dr M me hizo agradecerle por primera vez a mis padres el hecho de no haberme expuesto a mamertos desde tan temprana edad. Me da pena por el chico en cuestión, vaya uno a saber cuántos mamertos habrá conocido en su corta vida (introducidos por su padre, obvio). No merecía conocerme: no quería ser responsable de traumarlo aún más al pobre viejo.
Tampoco me voy a hacer la ay-oh-yo-buena-persona: que si la diferencia de edad con el retoño no hubiese sido tan poca probablemente le hubiese tirado un preciso tarascón al cuello... Pero bueno, mi vida es lo suficientemente awkward already como para sumarme un hijito al cual le llevo cuatro años.

Santa Mónica dixit

Citando a Santa Mónica, madre de San Agustín:


"Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto entrar en pelea, pues... no peleamos".


Ah, ya veo por qué no puedo casarme...

Territorio

La onda New Age en la que se está desenvolviendo mi relación con M2 me convence; me cabe esto de "yo soy yo, vos sos vos, nosotros estamos juntos porque tenemos ganas, no me jodés y nos fumamos un porro"... Peeeeeero me abruma pensar que en cualquier momento todo se va a ir a la mierda y que me voy a poner histérico; necesito un pronóstico, quiero vérmela venir a que me agarre por sorpresa. 
Señal de danger: le hice un escandalete (público) por hablar con un tipo al cual se le hacía agua la boca. No sé qué me pasa, ya no me reconozco; estoy inseguro, estoy celoso, ¿en qué me he convertido? Es que me la seca sinceramente que una loca de mierda este señooooooor se le entregue alebosamente y M2 le siga la corriente con el simple fin de hacer lobby y tener un contacto profesional y que queden en llamarse para "tener una meeting" (¿en la cama?) todo frente a mis ojos. Como también me la seca que ahora Diego Reinhold pareciera estar más en la tele que cualquier otra loca de mierda otro actor.
Estoy celoso, godamnit. No estoy dispuesto a entregar tan fácilmente algo que me tomó tres años y mil dramas amasar. Así que locas de mierda del mundo se los advierto: No quieren conocerme cuando me pongo posesivo, así que búsquense un M2 de su propiedad y déjenme ovular tranquilo.

domingo, mayo 22, 2011

To forgive, to forget

Es cierto que no me caracterizo por ser una persona oportuna cuando de temas candentes de pareja se trata y que poseo cierta odiosa habilidad para meterme en terrenos pantanosos. Somos pocos y nos conocemos mucho, sí, pero creo que esta vez me estoy volviendo a sentir un poco vedadito...
Si yo te digo: "[...] tampoco nos engañemos...", lo que quiero decir es "voy a decirte ésto con el corazón y sin filtros", lo que no tiene nada, absolutamente nada que ver con el hecho de ser infiel o con el engaño en el sentido literal de la cuestión. He dicho.
Me la seca que M2 salte como leche hervida cuando utilizo palabras como "engaño", "confianza" o "Facebook". He sido infiel, okay, lo reconozco, pero eso debe quedar atrás y convertirse en uno de los pilares fundamentales de nuestro renovado pacto de convivencia si queremos que la cosa funcione. Y con dejar atrás me refiero a perdonar y mirar hacia adelante, lo que no implica olvidar. Pero ya me está hinchando las pelotas ser la malparida en este escenario. Todos cometemos errores: no cometamos otros de nivel superior como agarrarnos de las mechas. De eso no hay vuelta atrás -- y ya tenemos tres rompimientos en nuestras espaldas que lo confirman.

WDULM

Nunca le preguntes "¿por qué estás conmigo?". Podrías recibir una no muy grata respuesta. En especial si el receptor tiene los filtros desactivados y vos estás con la guardia baja.

miércoles, mayo 18, 2011

A v. Love

Love is overrated and built on very shaky ground whereas an affair with the wardrobe is solid and it lasts forever.

The F word

Una flaca de pelo rosa, zapatillas Converse con brillantina y mochila de Hello Kitty que pasaba por un pasillo de mi facultad dijo: "Los conejos hacen el amor y...¡son felices!". (?)
Me estremecí. No tanto por lo fumado de la frase sino por el hecho de que alguien aún utilizase el término "hacer el amor" en plena depredación sexual del '10.
Y luego, memorias de M2:
"Adoro hacerte el amor".
Estremecimiento doble.

martes, mayo 17, 2011

Existencialismo I

Estoy en uno de esos días en los que pienso que trabajamos para entretenernos mientras esperamos la muerte. Todos putos.

sábado, mayo 14, 2011

Karmamerto

God has a wicked sense of humor. Or it's a karma thing, for that matter.
En uno de nuestros (tantos) vaivenes con M2, conocí a Mismo Nombre Que M2 a través de un sitio de citas virtuales que me recomendó Facebook. 


(a) Apartado # 1: Con toda la información que tiene Facebook sobre mí para bombardearme con avisos publicitarios, me incita a crearme perfiles en sitios de citas online simplemente porque cambié mi estado sentimental de "In a Relationship" a "Single". Fuck off. ¿Acaso nadie, ni siquiera un fucking sistema creado por la CIA para espiarnos, puede aceptar que puedo ser feliz solo? Lo que me lleva al...
(b) Apartado # 2: No es que sea uno de esos mamertos con tres orejas y dificultades comunicacionales que no pueden sostener una conversación por más de cuatro minutos sin dejar en evidencia que son unos mamertos. Pero la realidad es que no tengo tiempo de conocer gente. Más allá de los tiritos que se podrían tener en la oficina, creo fervorosamente que donde se come, no se...come. Y mi facu está llena de conchetos Barrio Parque, arancelados por un papi en un Mercedes; not gonna work. Amigos que quieran salir no tengo - porque claro, ahora que estoy soltero todos se hacen los novios fieles, por ende el último recurso que me queda para que mi círculo social se mantenga a un nivel por encima del de un cacto es (God Save The) Internet.


Hechas las aclaraciones pertinentes, paso a prender fuego superficialmente a Mismo Nombre con los siguientes facts:

  • Tiene una empresa de software y seguridad informática. Hasta ahí todo bien, hasta me podría servir como contacto profesional si algún día tuviese que arrodillarme por trabajo (denle el sentido que quieran). El punto es que se cree Miranda Priestly. No, honey, te estás equivocando conmigo: Yo soy Miranda Priestly. That's all!
  • Está obsesionado con encontrar a alguien que le dé bola. Para mí es un claro signo de mamertitud. O que me quiere llevar a la cama con la mentirita ¿piadosa? de que busca amor y toda la bola. Si algo tenés que saber de mí es que me da pánico el tema del "estoy enamorado" al punto de querer prender el receptor 3G, señal Wi Fi, colocarme el iPhone al lado de mi cabeza y llamarme por teléfono para exponerme a una radiación letal. Ya fui por ese camino una vez y no voy a volver a recorrerlo. Básicamente porque aún sigo enamorado de M2, tampoco me voy a hacer el "ay oh superado". Le pongo un cartel de danger hasta que me demuestre lo contrario.
  • No tiene auto y vive en Villa Urquiza (¿dónde es eso?). No me siento como para lanzarme a la aventura y ver qué hay más allá de Santa Fé y Juan B. Justo.
  • Tiene 29 años. Y aparenta 40.
  • Me hace acordar a un tío muerto. A cuando estaba vivo, eh...
  • Me presiona para ir a tomar un café. Un sábado terminé aceptando porque era básicamente eso o ponerme a leer Great Expectations en inglés antiguo. Nunca me contestó el mensaje.

El otro día reapareció mandándome un mensaje que leía: "hola, estás re desparecido". Re desaparecido y un poco caliente...hijo de puta. Me dejaste clavado un sábado sin otra cosa que hacer más que ir al chino y darme cuenta de que hay más diversidad de toallitas femeninas y tampones que desodorante de hombres. En otro momento ponele que te contestaba, pero ahora te acabás de acreditar un bullet más que me la re baja:

  • Me mandás un mensaje diciéndome desaparecido a mí cuando vos no te dignaste a contestarme cuando yo estaba sólo, aburrido y con necesidad de ventilar mis penas un sábado. Pero claro, ahora me buscás porque estás sólo, aburrido y con necesidad de ventilar tus penas vos un sábado, ¿no? ¿Pero sabés qué es lo patético? Que en una de esas te daba cabida antes y quizás rompías con el círculo vicioso del no-garche en el que estabas por ser un mamerto. Fijate qué cosa que ahora retomé relaciones diplomáticas con M2...

¿Desaparecido yo? Te doy un consejo: cambiate el nombre a Julio López y nunca más me mandes un mensaje.

martes, mayo 10, 2011

Sex and the Ex

The benefits of sex with an ex:

  • No chance of being shocked by what s/he looks like naked the first time. That horrible mole is right where you left it.
  • Not having to ask awkwardly for contact details after. If you don't have them, it's not by accident.
  • S/He knows where your buttons are, how many there are, how long they need to be pressed and whether they should go side‐to‐side, up‐and‐down or in little circles.

And the drawbacks:

  • There's probably a good reason you're not together any more, a very good reason.
  • One of you will think this means the relationship is back on.
  • There is absolutely no way you can tell any of your friends without coming off as the world's biggest prat. After all, they had to live with you post break‐up, right?

Cripes. I'm going to commence a head / wall interface now. Back later when I have knocked some sense into myself.