martes, mayo 24, 2011

Y diente por diente

Me parece que M implementó la ley del Talión y no me está gustando nada lo que veo que se me está viniendo encima.
No quiero cagarla porque ya la cagué un par de muchas veces psicopateándolo con desplantes del tipo "a ése que decís que es tu mejor amigo lo filmaste y fotografiaste en pelotas más veces de las que a mí me cocinaste panqueques". Quedo como un imbécil, dependiente, pseudo internado de Borda y no está bueno mostrar la verdadera esencia de uno de manera tan cruda frente a tu so-called pareja.
Cuestión que ahora parece que tiene un perfil en match.com y que accede a él con cierta frecuencia. Sé esta información de buena fuente -- amigos solteros que no cogen y se meten a la mencionada red social/sexual. Y yo estoy que exploto con toda esta nueva actitud de "no quiero que nadie te mire/toque/ofrezca un volante en la calle". No me está ayudando en absoluto y hasta em pone peor: Hasta estuve compulsivo todo el día con crearme un perfil falso para monitorear su actividad. Al final lo terminé creando, pero el miedo a ver algo que no quería ver me hizo cancelar la suscripción inmediatamente -- ja! al final no soy tan diferente de mi madre como creía.
Ahora tengo que armar estratégia, pensar (cosa que últimamente no me está saliendo muy bien) y no dar pasos en falso (misión imposible). Si voy a hacer un berrinche por ésto lo tengo que plantear de una manera sutil como para que no juegue la carta de "no tenés autoridad para venir a decirme esto vos, infiel del orto" y se vaya todo al cuerno. Pero, si me voy a quedar callado, cosa que es más probable que haga dado las circunstancias de mi estado de salud mental y emocional, tendré que tener bastantes charlas con la almohada como para no ponerme pelotudo, enojarme, enamorarme y desenamorarme todo al mismo tiempo. Quisiera hacerme el pelotudo, el que nada pasó pero justo esa habilidad no la heredé de madre...

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