Un café en Tokio
ayuda a descontracturar;
me hacen falta
unos cuántos miles más.
Millas hacia vos,
kilómetros al corazón.
Quien los vuela, yo.
El trayecto resulta atroz.
Dame una señal
de que mejorará al final.
¡Mentira, piedad!
Algo que me ayude a esperar.
Tokio es tan raro,
me gusta lo complicado:
Eso que tenés
que a mí me suena a japonés.
viernes, julio 06, 2012
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