Llegará el día,
despertarás por la mañana
con la sensación de haber dormido doscientos años,
tus labios resquebrajados
y tus manos débiles y temblorosas.
El misterio se esclarece
y la profecía caduca:
El Mesías ya no esperarás.
Santa luminaria que dilata tus pupilas,
alquimia corre por tus venas;
el dolor, el grito son en vano –
tu sombra es sordomuda.
Buscarás una sonrisa,
un hálito de esperanza
hasta en quien usa máscara
y con guantes te da un apretón de manos.
Lo positivo se volvió de repente negativo.
No es el olor de mi pelo mojado
porque ya no estaré a tu lado.
Despertarás.
miércoles, mayo 22, 2013
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