domingo, agosto 05, 2012

Alibi

Si hoy se te acusara de hacerme vibrar
y ser el remitente de todos mis poemas
declarate culpable sin más;
tu coartada de chico distraído no te servirá.

Yo sé que ya te diste cuenta
porque hiciste ese gesto con el entrecejo al leerme.
Que ignores mis sutiles indirectas hechas verso
no te exhorta de ningún crimen.

Te observaré dormitar en mi pecho,
luego escribiré sobre ello,
sobre cómo me enternecen tus ronquidos
y cómo mis falanges enrriedan tus castaños cabellos.

Tu sueño de plomo es la llave maestra
que me abre a la paz que me mezquinás.
Te gusta la volatilidad conmigo.
En este juego bélico hoy izaré la bandera blanca.

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