lunes, abril 02, 2012

Sanar

Desapareceremos
entre los brazos de anónimos
que sin quererlo ni saberlo
serán la muerte de los dos.


Llegará aquel día
en que el dolor disminuya,
en que los domingos recobren vida,
en que el pasado no hiele.


Necesitaré perdonar,
sobrevivir a este duelo,
perderte para encontrarme,
para abrazar la esperanza.


Nos merecemos continuar;
las líneas rectas aburren.
Tomar bifurcaciones,
abandonar la complacencia.


Entender que ya nada volverá,
que ya es pasado,
y que al mirarte a los ojos
tu recuerdo no me duela.


Que puedas retrotraerte
y quedarte con lo mejor mío
pero jamás olvidarme:
me rehúso a ser una sombra.

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